martes, 1 de abril de 2014

La Carroza.


Cerca de un pueblo llamado Río Grande, se escuchan los sonidos de cascos de caballo jalando una carreta antigua, y como todas las historias, a media noche. Cuentan las voces que, durante una fiesta a fin de año, la gente que estaba en la calle escuchó la carreta; y extrañados por el hecho de que nadie en el pueblo tenía un vehículo de ese estilo, se quedaron ahí y vieron que a la carreta la jalaban dos caballos de tipo holandés: grandes y negros.
El chofer era un hombre vestido de negro con un gran sombrero que ocultaba su cara, y acompañado de un típico olo a azufre en esta clase de apariciones. Es en ese momento que una señora de edad avanzada gritó "¡Es la cosa mala!", y suponiendo que era el diablo, todas las personas se ocultaron, más una madre olvidó a su hijo en el caos de la huida.
La carroza continuó su paso y desapareció, momento en el que encontraron en la calle las ropas del niño abandonado. 
La madre, consternada por lo ocurrido con su hijo, fue a hablar con el padre de la iglesia del pueblo y éste les recomendó poner un espejo en la calle para cuando pasara de nuevo la carreta.
Así, la madre esperó hasta la media noche, y dejó el espejo en la calle en cuanto escuchó los cascos de los caballos a lo lejos. Así cuando la carroza pasó sobre el espejo, se comenzaron a escuchar gritos y lamentos desgarradores por un buen rato; y, al finalizar la cacofonía infernal, solo se escuchó el llanto de un bebé.
En medio de una nube de humo se escuchó el llanto de un bebé, y quienes estaban ahí encontraron al niño llorando en el suelo junto al espejo, roto y con marcas de quemaduras.

OAXACA CULTURAL

Oaxaca

El nombre proviene de la denominación náhuatl Huāxyacac, impuesta por los conquistadores aztecas en el siglo XV, en el momento de su incorporación al imperio tenochca; Huāx significa en español ‘huaje’, planta común en la región de los valles; yaca significa, literalmente, ‘nariz’, y el sufijo ‘c’ es equivalente a tepec, ‘lugar’, de una forma abreviada. Fonéticamente, el glifo correspondiente se leería como Huax yaca tepec, es decir, “en la punta de los huajes”. Una adaptación lingüística de los conquistadores españoles derivó en el actual Oaxaca.
La presencia del hombre en Oaxaca se remonta al 7500 a. C. Aproximadamente, en lugares como la cueva Guilá Nazquitz, cerca de Mitla. En Yagul se han hallado pinturas rupestres relacionadas a grupos nómadas ligados a los primeros pobladores del valle de Oaxaca.
En el actual territorio oaxaqueño se desarrollaron principalmente dos grandes civilizaciones, la zapoteca y la mixteca, cuyos imperios compitieron siempre por la dominación de Oaxaca. La primera de ellas floreció en el área de Monte Albán a partir del año 900 a.C. Hasta su derrota en el año 1,300 a manos de los propios mixtecos, los cuales a su vez permanecerían en el sitio hasta su posterior saqueo y destrucción por parte de los conquistadores españoles.
Oaxaca fue fundada por los guerreros del emperador azteca Ahuizotl en el año de 1486. En 1532, por cédula real, recibió del rey Carlos V de España el título de “Muy noble y leal ciudad”, llamándose “Antequera”, nombre que en 1821 fue sustituido por Oaxaca, palabra derivada de la voz náhuatl Huaxyácac. En 1872 a la muerte del Benemérito de las Américas, don Benito Juárez, recibió el nombre que actualmente ostenta: Oaxaca de Juárez.
Oaxaca ha sido cuna de otras muchas personas ilustres, como Porfirio Díaz —quien llegó a ser al igual que Juárez, presidente de la República—, los hermanos Flores Magón, José Vasconcelos, Abraham Castellanos, entre otros destacados en el ámbito político. En el campo de las artes sobresalen Miguel Cabrera, Rufino Tamayo, Francisco Toledo, Rodolfo Morales, Alfredo Canseco Feraud y Macedonio Alcalá, además de mujeres como Teodora Blanco

lunes, 24 de marzo de 2014

¿PORQUE GRITAMOS CUANDO TENEMOS DOLOR?

Existen 3 razones por las cuales gritamos: 1) Espantar a un posible atacante, 2) advertir a otros de un peligro y 3) por llamar la atención.
gritar-dolor
Sin embargo, cuando algo nos causa dolor también gritamos para aguantar. Hasta los animales lloran, gruñen o chillan al sentir dolor.
Después de que un grupo de personas fueron expuestas al dolor que provoca el agua helada en el cuerpo se notó que aquellas que gritaron y/o dijeron palabrotas resistieron más que las que no lo hicieron.
La zona de nuestro cerebro donde se originan las palabrotas es la misma donde se esta la amígdala cerebral, que controla la llamada “huir o luchar”, que es decir que nos prepara para afrontar la acción y reduce la sensibilidad al dolor.
Y se vuelve más interesante si tomamos en cuenta que solo las palabrotas y blasfemias provienen de esa zona, pues el resto del lenguaje viene del hemisferio izquierdo